DIARIO DE LEÓN: Las “moles” de Madrid también pueden ser arte

Noticia recuperada de El Diario de León el 13/02/2019

Las ‘moles’ de Madrid también pueden ser arte

El leonés Félix de la Concha retrata el entorno de la M-30 en un ‘puzle’ gigante de 27 cuadros Mañana abre la muestra .

Félix de la Concha es un artista obsesionado por la luz. Ha perseguido esa escurridiza presa a ambos lados del Atlántico, intentando capturarla en diferentes momentos del día y sobre variadas superficies: cuando resbala por el cristal, el acero o la madera, o cuando barniza bosques, praderas y llanuras nevadas. Le interesa verdaderamente cómo la luz modela las arquitecturas y el paisaje, cómo hace cambiar a este, ser muchos en uno. E intenta plasmar con sus pinceles —y largas horas de trabajo artesano, paciente— esa evolución, esas metamorfosis. Ahora ha puesto el foco en la capital de España, en unos grandes bloques de viviendas a los que no muchos aplicarían el adjetivo de «bellos», y parte del resultado lo muestra a partir de mañana en la galería Álvaro Álcazar de Madrid (Ferrer del Río, 5).

De hecho, se trata de uno de los montajes con los que esta prestigiosa sala ha abierto su nueva sede —de dimensiones inusualmente amplias—. El galerista decidió que, a lo largo de cada temporada, diferentes artistas y comisarios internacionales fueran invitados para presentar una obra singular. «Nuestra gran pared, de seis por ocho metros, es un nexo integrador que no delimita, sino que se abre a nuevas perspectivas estéticas», expresó Alcázar. Y tras abrirla a otro creador leonés, el desaparecido Eduardo Arroyo, invitó a Félix de la Concha para presentar allí La Virgen del Puig, políptico de 27 piezas de 56,7 x 35,2 cm. cada una. «Esta obra monumental refleja su interés por pintar siempre del natural y sumergirse en un intenso análisis de la arquitectura», transmitió.

El propio De la Concha explicó al Diario que la elección de ese rincón urbano fue «amor a primera vista». Pedaleaba por las calles de Madrid, como suele hacer, cuando se topó con una zona que le causó extrañeza y fascinación: «A pesar de estar junto a la M-30, en Ventas, es una explanada interior por la que apenas pasa nadie, lo cual me posibilitaba trabajar con mucha tranquilidad», cuenta, pero refiere que, eso sí, el ruido del tráfico inmediato era tan intenso que le obligaba a trabajar con auriculares protectores.

El leonés, que anteriormente había encarado proyectos tan originales como retratos-entrevista a judíos supervivientes del holocausto nazi, series en torno a destacados literatos y hasta la producción de una obra mientras una orquesta sinfónica tocaba en directo, recordó que el área «es muy interesante porque aquí, por ejemplo, Pedro Almodóvar rodó alguno de sus primeros títulos». Ruido sin que se perciba su fuente, soledad en medio de la muchedumbre…

De la Concha apreció por ello rasgos «metafísicos» en el barrio, algo que le atrajo junto al cromatismo fraccionado de las decenas de terrazas y ventanas superpuestas. Y así, en la primavera y el verano pasados se afanó por apresar la luz del atardecer («un momento muy fugaz»), sobre todo en torno al solsticio, cuando la inclinación del sol produce auténticos mosaicos de brillo y sombra. «Iba con tres o cuatro cuadros y luego los empalmaba. Me gusta esa idea de sacar partido de la fragmentación, de ver cómo dividimos el tiempo y las etapas», comenta un creador que vive a caballo entre Pittsburgh y Madrid. También sentencia: «Cada sitio tiene su luz particular».

La inauguración de La Virgen del Puig tendrá lugar mañana a las 19.00 horas, la muestra se podrá ver en la citada galería hasta finales del mes de marzo.

 



Félix de la Concha