CUATRO CABAÑAS Y UNA PAGODA

 

 

Como es habitual contar lo que cada uno hacía en aquel fatídico 11 de septiembre, en mi caso esa tarde, tras ver caer las torres por la televisión, me decidí a empezar con una temática de cabañas de los primeros colonos americanos. Estas cabañas conforman un museo en un bosque cerca de donde estaba mi casa cuando vivía en Los Apalaches de Carolina del Norte. Construidas a base de troncos entrecruzados y de tamaño modesto, Tatum Cabin es la más famosa. Fue habitada desde 1785 por cinco generaciones de la familia Tatum. Algo lo suficientemente histórico como para ser preservada y restaurada con el máximo esmero por la Southern Appalachian Historical Society.
Tras pintar esa primera cabaña, al empezar a pintar la segunda, dentro de ese espeso bosque y en la oscuridad otoñal, una chica vestida de época que trabajaba en el museo se me acercó para darme la noticia de que Estados Unidos acababa de entrar en guerra con Afganistán.

 

En ese otoño acabé pintando cuatro cabañas, que a manera de lectura social las expuse en la sala del Ayuntamiento de Boone junto con otro cuadro, “La pagoda del profesor Chen”. “La pagoda del profesor Chen”, también en el pueblo, era la casa que se había hecho solito un chino y profesor de español en la Appalachian State University (…) Para mí la pagoda representaba a otro tipo de colono, que quiso construir su vivienda a su manera. La hizo reciclando trozos de madera. Y a pesar de las denuncias de sus vecinos, que no simpatizaban en absoluto con tamaña extravagancia, logró pasar todos los controles, y allí seguía.

Félix de la Concha