Pintando en Villa Altagracia

 

 

 

 

Inicialmente había viajado a La República Dominicana invitado a pasar una temporada en Casa de Campo, en la Romana. Es un complejo residencial de lujo, una burbuja respecto al resto de la isla.

 

En Casa de Campo, en los Altos de Chavón, hay una escuela de arte con estudiantes de todas las regiones de la isla. Hice allí 50 retratos con ellos mientras les entrevistaba. Les preguntaba sobre su lucha por realizar su arte y sus pareceres ante un futuro incierto, aportando un testimonio social de ese país.

 

Pero yo necesitaba lo que los viajeros guay llamamos “vivir algo más auténtico”. Y me alquilé una casa en Villa Altagracia, a una hora de Santo Domingo hacia el interior. Lo opuesto a Casa de Campo y las zonas turísticas de playa. Una zona pobre, donde la tormenta Noel les había dejado un anticipado regalo de Navidad con grandes destrozos. Con el agua cortada y con pocas horas de electricidad al día uno se da cuenta de las comodidades que no apreciamos por haber nacido con ellas.

 

En Villa Altagracia me presentaron a Sergio Vargas, el cantante de merengue, y diputado por aquel entonces, al que retraté y entrevisté en su casa en la montaña.

Félix de la Concha